Los animales al estar perfectamente alimentados no necesitan suministro alguno por parte de los visitantes y está terminantemente prohibido darles cualquier tipo de alimentos.
      Se debe procurar mantener el zoo limpio, sin arrojar papeles, colillas o cualquier otro objeto fuera de las papeleras.
      No es conveniente, y por otro lado esta prohibido acercarse a las jaulas de especies peligrosas, y menos aún tocar los animales, lo mismo que perseguir o molestar a los que se encuentren en libertad, tampoco se deben arrojar objetos, piedras, papeles, etc. en las instalaciones. Hay que tener en cuenta que los animales se mueven y desarrollan su actividad física cuando ellos quieren, y no estimulados por gritos o recibiendo los objetos que les arrojan.
      En todo momento hay que respetar y obedecer las indicaciones hechas por los vigilantes y empleados del Zoo.
      El Zoológico es de todos y para todos, por lo tanto debemos cuidarlo y tratar con el debido amor y cariño a los animales que en él se encuentran, respetando en todo momento a los mismos, teniendo en cuenta que no solo han perdido su libertad y están en un ambiente extraño, sino que también no pueden huir de su cautiverio para evitar las agresiones de que muchas veces son objeto por parte de algunos visitantes.
      Por último debemos ser conscientes de que la existencia y el futuro de este Parque depende de todos nosotros, no solo de los que trabajamos en él sino también, y lo que es más importante, de quienes nos visitan.