En el reptilario existen dieciséis alojamientos para albergar diferentes tipos de reptiles:
      Tales como ofidios, saurios, quelonios, etc., que viven durante todo el año en un clima controlado de humedad y temperatura, ya que son muy estrictos en cuanto a su hábitat, y con dietas naturales donde se contemplan todas sus necesidades fundamentalmente el consumo de presas vivas, que de otra manera no comerían y para lo cuál disponemos de un sitio destinado al mantenimiento y a la cría y reproducción de roedores, grillos, gusanos, peces, etc.. Estas dietas son completadas con los distintos vegetales que consume cada animal según sus particularidades. En este sitio se pueden observar pautas de comportamiento (etología), así como también distintos períodos de reposo y actividad, forma de captura de los alimentos, muda de la piel, y otras formas de los ciclos biológicos de cada uno de los reptiles.